Parece que Google+ no va a ser ni mucho menos el bluff que fue Google Wave. Aunque aún es pronto para confirmar nada, nuestra experiencia de uso nos dice que la frecuencia de uso parece mayor, y la tasa de abandono, menor. Además, los comentarios en Twitter y blogs no giran tanto en torno a cuestionar si Google+ tiene o no sentido, como sucedía con Wave, sino cuál será su futuro. Este es un indicador cualitativo fundamental de que los early adopters y los influencers están de tu lado.
Una de las cuestiones de futuro que aparecen, como es lógico, es el uso que tendrá la nueva red entre las empresas y otras organizaciones, más allá del usuario individual. La gestión de la información en el espacio de trabajo es el aspecto en el que se han centrado las pocas pero decididas voces de analistas que relacionan Google+ y el ámbito profesional. En este completo artículo de GigaOm indican tres funcionalidades que harían de la nueva red social la plataforma más adecuada (si bien no perfecta) para los grupos de trabajo: los famosos Circles, para empezar, constituirían una forma muy usable para mantener distintos entornos de comunicación, separando los equipos dentro de la organización, así como el entorno laboral del personal. Además, añaden la posibilidad de videochat y de poder segmentar y recoger informaciones temáticas. Y bien cierto es que ello hace de Google+ una herramienta más friendly para el ámbito profesional que Twitter y Facebook, que ponen al usuario en la tesitura de escoger un único campo de relevancia de la información y, por tanto, de los contactos que mantiene.
Sin embargo, cabe plantearse si el auténtico potencial de Google+ no puede estar en constituir un nuevo espacio de interacción y comunicación con nuestra comunidad, al igual que ya lo son Twitter, Facebook y el resto de redes. Es cierto que, a día de hoy, la plataforma no está pensada para empresas, sino para usuarios individuales. Aún no existe la posibilidad de crear “páginas” o espacios corporativos o de marca. En realidad, lo más probable sería una repetición de lo que sucedió con Facebook: en un principio, las compañías abrirán perfiles personales y los utilizarán para sus fines comunicativos. Al tiempo, la plataforma se adaptará a estos usuarios de manera gradual. Claro, que el hecho de ser Google y de tener a la vista la experiencia pasada del ‘gigante azul’ ha hecho que advierta de que cerrará este tipo de perfiles no personales, porque de hecho ya están trabajando en funcionalidades específicas para empresas.
Mientras tanto, podemos entrever por dónde irán los usos de las organizaciones con Google+. El poder de segmentación, tanto en contactos (Circles) como en temáticas, apunta a un uso igualmente segmentado: una organización podrá “organizar” su comunicación por entornos temáticos y ofrecer en ellos distintos “productos informativos”, que pueden ir desde contenido relevante hasta networking y creación de comunidad, todo a instancias de las funcionalidades que la plataforma vaya abriendo. El otro punto fundamental a considerar es que, al fin y al cabo, no olvidemos que estamos hablando de Google. Su enorme abanico de aplicaciones son potencialmente integrables con la nueva red social, claro está. Hablamos desde usos CRM por correo electrónico hasta Google Chat, pasando por los más obvios Google Offers o Google Maps para publicidad geolocalizada puesta en red.
Google+ puede convertirse en el espacio que por fin posibilite el uso de todas las potentes herramientas de la compañía en un entorno social, de comunicación y generación de comunidad. Claro, que para que eso se cumpla, antes tiene que darse una condición que, no por obvia, es menos necesaria: que los clientes vengan a Google+, y se queden para utilizarlo. Esto, pese al buen comienzo, aún está por confirmar. En Cink, por si acaso, ya hemos comenzado a trastear y a experimentar con la plataforma para ver cómo podremos exprimirla al máximo en su uso corporativo conforme éste se vaya abriendo.













