Las etiquetas ya no son lo que eran, no son simples adjetivos ni categorías, son un elemento que cada vez cobra más protagonismo en los espacios web y en torno al que surgen herramientas y nuevas prácticas propias. Etiquetar con tino, con gracia o con gusto puede ser la clave del éxito de tu web o bitácora. Etiquetar es todo un arte y te lo demostramos con cuatro ejemplos:
Comencemos por la folksonomía, ese tipo de categorización que se diferencia de la taxonomía en que los contenidos son claisficados de manera colaborativa y sin jerarquías a través de las etiquetas que añade la gente. Se trata de una práctica estrechamente ligada a la wev 2.0 y podemos verla en redes sociales como Delicious.
La folksonomía suele ilustrarse con la ya célebre nube de etiquetas, uno de los elementos que más juego da en esto que hemos llamado “tag art”. La clásica nube de términos ha ido evolucionando y perfeccionando su apariencia y existen herramientas como Worlde o Tagul, que te permiten crear nubes personalizadas con formas y colores, u otras que te permiten generar una nube de etiquetas en flash que gire en tu barra lateral, por poner algunos ejemplos.

Pero hay casos que van más allá a la hora de aplicar creatividad al etiquetado, gente que rompe todas las convenciones y pasa de nubes y de categorías convirtiendo las etiquetas de sus posts en una de sus señas de identidad. A Google probablemtente no le hará mucha gracia, pero a sus seguidores sí…
Google es quizás el argumento que más pesa la hora de establecer las etiquetas, por lo que no podemos darle de lado en este recorrido por el arte de etiquetar. Existen herramientas que te ayudan a decidir las tags que más te convienen según tus intereses de SEO, caso de TagCrowd, que te permite analizar textos para sacar las palabras con más peso.
¿Y tú? ¿Cómo etiquetas?









