Hace ya algunos años que la revolución de los Smart Phones abría las puertas a un nuevo mundo para el marketing político y electoral. La portabilidad de Internet mejoraba la comunicación directa entre candidatos y ciudadanos al mismo tiempo que facilitaba la coordinación de las bases. Todo ello daba lugar a un nuevo concepto, la política móvil.
Hoy, con la fuerte entrada al mercado de los dispositivos tablet se vislumbra una nueva ventana de oportunidad para un sector ansioso de llegar siempre el primero al último grito tecnológico. Nada cambia substancialmente respecto la política móvil excepto una única cosa: el interlocutor que tenemos en frente puede ahora interactuar con el tablet de forma cómoda e intuitiva como nunca antes lo había hecho.
En consecuencia, aparecen nuevas atribuciones tecnológicas en el ámbito político, que se pueden dividir en tres campos de acción:
1. Programa: los últimos comicios electorales se han centrado en la insistente búsqueda de dotar de un formato innovador a su programa electoral. Con este fin, encontramos ejemplos de creación de páginas web ad hoc como hizo CiU, la publicación de todos sus puntos en formato Mp3 como hicieron los Conservatives o en aplicaciones móviles como el caso de los Lib Dem.
Hoy los dispositivos tablet dan todavía más valor a esta función. Convirtiendo el programa electoral en un formato eBook que facilitará la lectura al mismo tiempo de hacerlo más atractivo para el ciudadano. Iniciativas semejantes se han hecho ya con la Constitución americana y la Declaración de Independencia generando muy buenos resultados en la difusión de un contenido que no veía salida entre la generación y.
2. Candidato y partido: aunque cada día es más reconocido el papel que juegan los dispositivos tablet para la organización interna de los propios legisladores y parlamentarios, a la hora de hacer campaña también son populares aplicaciones como la del Partido Demócrata en Estados Unidos, la primera aplicación de partido diseñada específicamente para iPad. Buscando crear un único punto de contacto independientemente de los candidatos que estén protagonizando la carrera electoral, estas aplicaciones mantienen actualizados a activistas, periodistas y ciudadanos interesados creando un canal de comunicación directo y sin intermediarios. El mismo efecto hub de presencia en la Red lo tienen las aplicaciones de candidato, aunque en este caso sí es importante tener en cuenta que Apple no acepta publicar cualquier tipo de contenido.
3. Activismo: este es justo el campo de acción dónde se destaca más la evolución de la política tablet respecto a la móvil en materia de campaña. Aquí la vinculación on/off se convierte en el alma mater de sus funcionalidades electorales y posiciona a los tablets en una potente herramienta para avanzar en estrategias de grassroots organizing y gestión del activismo en red. Sus principales usos son:
a) Puerta a puerta: en un mismo dispositivo se reúne la herramienta que servirá para identificación de las casas a visitar, la comunicación con el resto de voluntarios y el seguimiento de la acción geolocalizando con Google Maps al máximo detalle. Al mismo tiempo añade el valor de que sea el mismo ciudadano quien interactúe con el dispositivo para casos de contestación de encuestas, la tradicional recogida de firmas o, en su versión más innovadora, de recogida de “Me gusta” en Facebook. Todo esto puede ser incluso potenciado desarrollando aplicaciones de realidad aumentada o juegos que contribuyan a la gamification de una práctica cada vez más extendida en España como es el puerta a puerta.
b) Actos: encontrar un punto de información con uno o varios dispositivos tablet en eventos políticos se está convirtiendo en una práctica cada vez más habitual. No obstante, su uso no se resume solo en esto, pues poco a poco jefes de campaña se dan cuenta de la necesidad de aprovechar la afluencia de simpatizantes en sus eventos para generar material gráfico y sinergias que favorezcan sus campañas online. Esto se traduce en acciones de recogida de imágenes, instrucción de los ciberactivistas sobre cómo participar en el evento o la misma captación de nuevos seguidores en redes sociales difícilmente accesibles por otras vías.
d) Captación de fondos: La excusa de no llevar dinero encima para hacer una contribución a la campaña o comprar material promocional ya no sirve cuando se lleva encima un dispositivo tablet conectado con PayPal u otras aplicaciones de pago.
En fin, las posibilidades de la política tablet son infinitas cuando dejamos de pensar en el esquema clásico de usuario y dispositivo como una sola entidad y vemos que la interacción se transforma en una cuestión tridimensional donde no solo se comparten los contenidos entre usuarios sino también las herramientas. Es entonces cuando las experiencias imposibles de vivir en el mundo real que habitualmente han buscado brindar el entorno virtual se pueden hacer llegar también en un entorno presencial. Ahí, nuevamente, el único límite será nuestra propia imaginación.













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