Se habla mucho de enoturismo, pero aún es un espacio para grupos reducidos. El enoturismo o turismo enológico es aquel que ayuda a potenciar y gestionar la riqueza vitivinícola de una determinada zona. Se relaciona con el turismo gastronómico, cultural, activo y rural. Los turistas conocen cada territorio vitivinícola a través de la degustación de sus vinos y la visita a bodegas, fomentando así una relación más personal con los bodegueros.
El motivo por el cual muchas bodegas quieren desarrollar actividades enoturísticas es porque han visto la necesidad de diversificar sus negocios, con el fin de vender más productos a través de las visitas, interactuar personalmente con el consumidor y, finalmente, porque intuyen que el turista cada vez está más familiarizado con el mundo del vino y quiere descubrir su esencia y origen. Lo que se detecta es que, en el ámbito 2.0, son más los consumidores que hablan de enoturismo que los mismos bodegueros.
Tenemos el claro caso de la red social del sector enoturístico, Gastronomicum 2.0, promocionada por consumidores y profesionales del turismo. En ella uno puede encontrar debates, blogs personales y sobretodo mucha Inteligencia Colectiva.
De todos modos, hay algunos casos de empresas que han entrado en la conversación en red, y como primer paso están utilizando lo más conocido, los blogs. Tenemos como ejemplo el caso de la Bodega Valdesil que nace con la intención de ser un canal de participación en el que la comunicación entre la bodega, los consumidores y los profesionales del sector sea ya no sólo bidireccional, si no multilateral en la mayoría de los casos.
Otro ejemplo seria el caso del blog de la Bodega Marenas, en el que cuenta el día a día de su trabajo. En el caso del blog de la Bodega La Sangre de Ronda se transmite muy bien esta filosofía empresarial y de futuro, sobre todo, en lo que se refiere a la comunicación. Un claro ejemplo, de cómo un blog, puede contribuir a la interacción con el consumidor.
Por ultimo estaría el caso de las administraciones públicas locales, que son las que informan al visitante. Un ejemplo puede ser Turisme Priorat, un organismo público que, utilizando el formato blog en su nueva Web, ofrece al visitante la posibilidad de comentar alguno de los apartados, hacerse su propia ruta e interactuar con los responsables.
Es importante recordar, pues, que si empresas y administraciones entran en el concepto 2.0 deben hacerlo con las reglas que hay en juego. Si se anuncia abiertamente su entrada en este ámbito pero se olvidan, al poco tiempo, de actualizar contenidos y entrar en conversaciones con los clientes, será muy fácil que pierdan la credibilidad necesaria para que su producto tenga el éxito esperado.









